Historia

Poblado desde época prehistórica, destacan como monumentos los petroglifos (grabados rupestres) de La Sepultura de la Mora en La Huetre y la Mano de Niño en Casarrubia, con el tiempo, es posible que se trate de un antiguo barrio de Las Hurdes y hasta el S. XIX perteneció al municipio de Nuñormoral y se conocía como "Dehesa de Jurde".
Será Cabeza del concejo de Casares de Las Hurdes, antiguamente llamado "Los Casares".


Otros Monumentos son la Iglesia del Santísimo Sacramento, situada en Casares de las Hurdes, construida a comienzos del S. XVIII, aunque luego se fueron produciendo sucesivas reformas. Destaca también el Campanario de la Iglesia, exento de la misma, realizado en arquitectura tradicional de Las Hurdes, a base de pizarra unida con argamasa.


Las Casas Típicas, son conservadas en los barios de los seis núcleos de población, de arquitectura tradicional, son construcciones de piedra y barro y tejados de lanchas de pizarra, materiales que se obtenían del mismo lugar donde se hacía la casa. Se trata de construcciones que parecen "nacidas de la tierra" de modo que se encuentran totalmente integradas en el paisaje. Su antigua construcción consistía en cavar la roca que se aprovechaba como pared y el resto de la piedra obtenida se usaba para hacer las demás paredes que en un principio se construían sin argamasa, piedra sobre piedra. los tejados hurdanos de lanchas de pizarra hacen una simbiosis perfecta con el entorno.


En un principio, la casa era de una sola planta, con dimensiones pequeñas y semiredonda, para evitar la humedad, apenas tenían vanos (ventanas pequeñas) y las lanchas estaban sobre una estructura de madera. El interior se distribuía de la siguiente manera: una para para uso doméstico, y otra parte para uso agrícola. Estas casas se situaban en terreno montañoso, con grandes pendientes y cerca de ríos, ya que el poco terreno llano se usaba para el cultivo.


Con el paso del tiempo, las casas han ido evolucionando, tanto en dimensiones, como en el número de plantas, independizándose la estancia doméstica de la agrícola; en su construcción ya se usa la argamasa.
Los Paredones es otra de las construcciones típicas de Las Hurdes, necesarios por el desnivel del terreno y para aprovechar al máximo las escasas tierras de cultivo.


Se construyen colocando paredes de piedra para proteger la tierra de los efectos de la erosión y aprovechando las curvas de nivel del terreno. En algunos núcleos de población, debido a la escasez de terreno para cultivar, se hacían los paredones y luego se rellenaban de tierra traída de otros lugares. En este sentido, es célebre dicho de D. Miguel de Unamuno: ..."Si en todas las partes del mundo, el hombre es hijo de la tierra, en las Hurdes, la tierra es hija de los hombres".


Entre los valores antropologícos y etnográficos, destaca su Literatura Popular, destacando canciones como la Alborá de la novia, que se le canta la noche antes de la boda por las calles del pueblo; o la Alborá de la noche de bodas, cuando las mujeres se reúnen las vísperas de la boda para cantársela como despedida a la novia, acampañándose de un tamborilero. La novia, tras los cantos, invita a los asistentes a duldes y aguardiente, uniéndose a este convite los mozos y casados. Actualmente se sigue realizando en las poblaciones de Casares y La Huetre. También exísten Romances Populares, que hoy en día, se cantan, relacionados con acontecimientos en el municipio como el de un tal Lisardo, que estaba preso por circunstancias injustificadas y que fue cantado al Rey Alfonso XIII en su visita al Concejo de Casares de las Hurdes en 1922, en la Alquería de Carabusino.


En cuanto a usos y costumbres, destacar la Matanza Casera que se sigue celebrando en los hogares del pueblo, elaborándose de manera tradicional los embutidos y que suelen empezar a primeros de diciembre.
Una de las peculiaridades de la cultura tradicional en el municipio de Casares de Las Hurdes es su complejo y antiquísimo Sistema de Regadíos Comunales, especialmente conservado hasta hoy en la Alquería de Robledo. Se trata de un aprovechamiento racional del agua, reparto equitativo según la tierra que tenga cada uno. A través de un sistema de "pozos" comunales construidos en los puntos clave de cada valle, de cada arroyo de cada fuente, se recoge el agua que luego, según el turno y porción de tierra, se lleva por los distintos "caños" hasta los huertos de cada vecino del pueblo. Sus orígenes pueden estar en la época de dominación musulmana.